miércoles, 2 de diciembre de 2009

Our own pain



...- Kiss me in a goodbye, the nigth is cold, so cold... Queda bonito, ¿no crees? - la miré con los ojos muy abiertos.
- ¿Me lo preguntas a mí? - dijo ella sin apartar los ojos de la cámara de fotos.

- Claro... ¿A quién sino? - me acerqué a ella con pasos lentos.
- Lo siento, no te escuché bien. - la apagó nada más tenerme a su lado. - ¿Qué decías?
- ¿Aún sigues rompiéndote la cabeza por él, verdad? - ella negó con la cabeza varias veces seguidas. - Apenas solo... Nat, no puedes ceñirte solamente al pasado, por favor, no sufras en silencio otro día más. - pasé uno de mis brazos por sus hombros.
- ¿Me lo dice la que llora por su hermano todas las noches?
Me quedé helada en el sitio, ¿cómo sabía ella eso? Jamás se lo había contado a nadie, me daba demasiada vergüenza, por mi orgullo más que nada. Pero sentí mi corazón helado, flotando en la sangre que estaba encharcando mi minúsculo cuerpo sintiéndome una muerta en vida, alguien sin nada, me estaba hasta costando respirar, me dolía el pecho más de lo que pensaba. Cada día que pasaba era como una hoja que se iba desprendiendo de su correspondiente rama dejándose llevar por el suave baile de la brisa de ese mes de otoño que tanto estaba haciendo que llamara casi a gritos a la muerte. Tampoco me perdonaba sentirme así, no me estaba reconociendo. ¿Desde cuándo yo podía dejar de sentirme persona? ¿Cuándo sólo sentía odio? Me equivocaba cada segundo de mi existencia. Dejaba de sentirme persona cuando alguien me hacía daño, cuando realmente sufría, cuando de verdad pedía a gritos desaparecer de una maldita vez de este fatídico mundo.
Respiré hondo.

Parpadeé varias veces seguidas.
Apartó mi brazo de ella sentándose en su cama mirándome con la pena recorriendo su preciosa mirada.

- Siento haberte dicho eso... No era mi intención lastimarte así, Kim... - susurró sintiéndose culpable.

- No, está bien... Tienes razón. Si sufrimos es porque queremos, porque el dolor es lo que nos hace sentirnos con vida, nos permite demostrarnos que todo fue real y que vinieron como se fueron, como una exhalación... - susurré apoyando mi espalda contra la pared dejándome resbalar hasta acabar sentada en el suelo. Nat me miró con los ojos muy abiertos y pestañeó varias veces. Se colocó una mano en su pecho, donde su órgano vital.
- Duele demasiado, Kim. - se quejó cayéndosele alguna que otra lágrima.
- Créeme que lo sé... - coloqué ambas manos en las sienes de mi cabeza cerrando los ojos.

Recordé de nuevo su cara, sus gestos... Todo él completamente. ¿Por qué? ¿Había sido verdad? ¿Había ocurrido realmente? Al alzar la cara y ver a Nat llorando fue la chispa que hizo que me lo creyera. Donde todo empieza, todo termina de alguna manera...

Unendlichkeit_x



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